lunes, 18 de enero de 2010

Sinde-cir

Seguro que recordáis el tema de la Ley de Economía Sostenible y la parte en la que la Ministra de Cultura se le ocurrió la "genial" idea de cerrar páginas web de descargas ilegales sin mediación judicial, que removió a toda la sociedad digital española en un movimiento en contra de dicho proyecto con un manifiesto que se incluyó en este blog como protesta. Pues bien debido a ese alzamiento popular tuvo que salir el "Bombero", es decir el Presidente Rodríguez Zapatero, para apagar el fuego sentenciando que en SU gobierno no se limitarían las libertades y que no se cerrarían páginas web sin que antes un juez diese el visto bueno.
Eso fue un día después, y Mism@mente lo recogió en esta entrada, pero no sin que quedasen ciertas dudas.





Finalmente hace un par de días se fijaron los parámetros de la Ley de Economía Sostenible, y por supuesto se introdujo la cláusula por la que mediante la decisión de un juez se podrían cerrar determinadas webs de descargas. Todo ello irá precedido de una comisión que decidirá que webs irán al "paredón" pero si de algo estoy seguro es que la comisión es una mera formalidad porque presionarán a los jueces mediante la ley para que hagan lo que el Gobierno, perdón, la Ministra de Cultura, quiera. Porque si suponemos que la justicia debe ser ciega e imparcial, después de ver sentencias como la que condena a 2 periodistas de la Cadena Ser por informar, se me quitan las ganas de creer en la justicia.

Es curioso que desde el primero momento la Ministra de Cultura fue una espina clavada en el costado de los internautas, sobre todo gracias al discurso en contra de las descargas ilegales que, según ella, ponen en peligro el cine español. Pues no, señora Ministra, quién pone en peligro al cine español es usted con guiones tan bizarros como el que hizo con la película Mentiras y Gordas, que además de ser una película llena de excesos, que lo es, demuestra que para recaudar dinero fácil, sólo tiene que sacar a l@s protagonistas de las teleseries de moda y "ponerlos" a beber, tomar drogas y a tener sexo salvaje. Cierto es que el director tiene su parte de culpa, pero usted señora Ministra hizo el guión por lo que se entiende que usted también tiene gran parte, en el "éxito" de Mentiras y Gordas.




Claro que, eso fue antes de ser nombrada Ministra, pero es curioso el punto de vista de la Ministra en la marcha de los jovenes (que no todos son así), estar borrachos todo el fin de semana, tomar drogas de todo tipo y tener sexo sin contemplaciones... Y luego se queja de que se pirateen las películas... Ni loco iría a ver Mentiras y Gordas al cine aunque haya sido éxito de taquilla, lo que es muy triste pero natural, cuando se fomenta el cine de segunda o tercera clase, y cuando digo el cine me refiero al arte y la cultura en general.

Lo que la Ministra de Cultura no sabe aún es que la censura, las prohibiciones y los actos radicales no funcionan con el pueblo, no le ha funcionado a ETA y no le funcionará a ella si sigue así. Y ya que nos obligan a pagar impuestos excesivos, como el famoso Canon Digital, si presuponen que compraremos una tarrina de DVD's es para piratear al menos que nos dejen piratear en paz, sin tildarnos de delincuentes.
Alex de la Iglesia, famoso director español y actualmente Presidente de la academia de cine español tiene una postura mucho más de mi agrado, más conciliadora que la de la Ministra.
Alex de la Iglesia decía antes de ser elegido presidente en una entrevista:
"hay que explicar a la gente las consecuencia negativas de la piratería"

"es muy difícil convencer a alguien de que tiene que pagar por algo que ya tiene gratis".

Y lleva más razón que un santo, pero para todo hay alternativas, y si las distribuidoras pusiesen las películas más baratas, los cines bajarían sus precios y a menores precios, más público iría y más contentos todos. Conozco a mucha gente, que se baja una película recién estrenada en un formato de mala calidad, en dvdscreener, y que si al ver esa película en su casa les gusta pues luego van al cine y la ven en condiciones. Con Avatar ha pasado eso, mucha gente no sabía que pensar, se la bajaron, les gustó y decidieron verla en 3D.

Otra cosa que se debería hacer antes que censurar las libertades es plantear alternativas con las productoras y distribuidoras, que por supuesto seguirán cobrando, pero si pusiesen las películas a la venta más baratas y aplicando precios justos mejorarían sus ventas, por ejemplo "vendiendo" las películas para que si no quieres ir al cine puedas ver la película por internet a un precio asequible.
Un ejemplo, si tu quieres ver Spanish Movie, pero piensas que a lo mejor puede que no te guste y no quieres tirar el dinero en el cine, podrías verla por internet, de manera legal, pocos días después del estreno en formato de gran calidad en tu propia casa, pagando a lo mejor 1€ o 2€ por cada película (por sesión), como si la alquilaras.

Es simplemente una idea, pero lo que no es admisible es que por ejemplo vayas a cualquier gran superficie tipo Carrefour o el Corte Inglés y te encuentres películas actuales como UP o Gran Torino a casi el mismo precio que películas de Paco Martínez Soria.... es un timo. Y la lógica me dice que para que quiero gastarme 20 € en un DVD con su carcasa, cuando en unas pocas horas puedo tener la misma película, y gratis.

El mundo de los videojuegos es otro afectado por la piratería, y es de los más caros porque tener que gastarte 50 o 60 euros en un videojuego es una barbaridad, lo cual entiendo que la gente se devane los sesos con tal de poder jugar sin tener que "atracar" su cuenta bancaria o su hucha. Algunas plataformas, como Steam ha hecho durante la navidad una campaña de reducción de precios en muchos de los juegos que están ahora en la actualidad del mundillo. Podías encontrarte el GTA IV a 8€, con un descuento de aproximadamente el 75%, cuando normalmente su precio ronda entre los 40€ y los 50€, es una oferta que sólo duró un día, pero que si la pillabas te valía la pena, porque por 8€ o 15€ sí que te compras un videojuego, aunque las cosas como son, la piratería seguirá existiendo siempre, pero sería mucho menos masificada.

Resumiendo, se debe proteger al autor pero nunca a costa de limitar libertades y hay que tratar de no "sangrar" a la gente con impuestos revolucionarios suponiendo que todo el pueblo español se dedica al negocio de la piratería.


Un saludo  y que no os engañen.

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